Algo falla

No sé si la cultura interesa, si realmente merece la pena traer a una ciudad como la nuestra ciclos que nos inviten a pensar. El próximo miércoles abrimos Pensar en Derecho y a pocas horas de su inicio tenemos más que dudas del éxito de convocatoria. Tal es así, que siendo un ciclo gratuito, con un plantel de cierto nivel, y temas de interés para los colectivos que actuamos en el mundo del derecho, escasamente ha calado el ciclo entre los profesionales, siendo la mayor parte de las inscripciones de alumnos de la Facultad de Derecho o de Trabajo Social, que bien por la relación personal con nosotros, o por el consejo de los profesores, se han inscrito.

Acabaré convenciéndome que la formación, ya no es objeto de interés. El valor que le damos a formarnos lo entendemos más como una prolongación de la práctica diaria, que la adquisición de conocimientos teóricos que nos permitan aplicar más y mejor, con mayor efectividad, esos conocimientos que  revierten del día a día. La formación en el plano teórico ayuda a crecer, abre el pensamiento a formulaciones que no había tenido en consideración, me permite reestructurar, mejorar aspectos que aplico en mis actuaciones; me invita a pensar sobre hechos, teorías, o ámbitos que no valoraba suficientemente. En suma, sin teoría no hay crecimiento en la practica diaria.

Por eso me asombra el escaso éxito de la convocatoria, obligándonos a realizar  un esfuerzo suplementario en publicitarlo, a invertir en publicidad aquello que debía estar destinado a nuevos cursos, a nuevos proyectos. Pues, para que vale montar un ciclo como este, si luego no es apreciado por el publico destinatario? Cada día dudo más de los esfuerzos en esta materia, no  por lo que supone de trabajo personal, sino por esa frustración que sientes cuando ves el salón a medio llenar, cuando tienes que explicarle al ponente, que ha venido gratis, por tu amistad personal, perdiendo parte de su tiempo, que esta es una ciudad peculiar, a lo mejor no distinta a otras, pero muy poco amante de proyectos como este.

Pensar el derecho surge de un movimiento cívico, de un proyecto social, que pretende ofrecer formación, cultura, con actos y ciclos donde se pueda escuchar  a los mejores expertos de este país, y todo ello en forma gratuita, para todos los ciudadanos, desde la pluralidad que puede ofertar un movimiento social independiente, apolítico. Creemos que hay un vacío que era necesario llenar, y que se puede realizar desde la independencia, desde el ámbito meramente técnico. Esperemos que este proyecto no se rellene de huecos, de butacas vacias, que al final nos convenzan que es mejor ver la televisión que pensar, al fin al cabo lo único que vemos es a muchos que no piensan y sin embargo triunfan.

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